El día de las distintinciones

Un día común, un día como otro cualquiera, que sin embargo por la tarde podía resultar distinto por emotivo: estaba prevista y anunciada la entrega de la Medalla de Oro de mi ciudad, Motril, a dos grandes del periodismo: Carlos Herrera y Alfredo Amestoy.

Me dispuse a asistir. Organizaba el ayuntamiento. Yo soy motrileña y concejala. Pensaba que debía hacerlo. Y quería. Mi grupo, el socialista, yo incluida, habíamos votado en su día favorablemente la concesión. Era por tanto el reconocimiento unánime de la representación democrática de la ciudad la que otorgaba las distinciones. Se trataría, pensé, de un acto cívico, exento de partidismo, siquiera por jubiloso. Me equivoqué y pasé uno de los ratos más bochornosos de mi vida.

Carlos Herrera fue un caballero con un puntito de humor inteligente.  Alfredo Amestoy,  recoge la medalla entregada por el alcalde y por supuesto habló, y  mucho, de Carlos Rojas, de su familia, de su futuro político en Madrid como Ministro de Justicia, etc. y habló  más bien poco, de las maravillas que albergan mi ciudad y sus gentes.

 Me dio pena porque Motril es mucho más grande, mucho más bello y más autentico, no es ese Motril reduccionista y carca del que se hablaba allí. Hace mucho que llegó la democracia, y eso en Motril se ha notado bien.

A medida que avanzaba el discurso,  me sentía más fuera de lugar.

El ilustre periodista afincado en Motril, empezó dirigiéndose al alcalde, lo llamó hombre guapo, alto y rico, del que decía no necesitar dedicarse a la política, porque por su condición de “cuna noble”, de querer, podía consagrarse a pasear con un yate y a ser presidente del Club Náutico. ¡Qué cosas!

En mi opinión, flaco favor el que le hizo  Amestoy a Carlos Rojas dibujándole un traje con el perfil del antiguo, perenne y nuevo señorito andaluz.   Pero lo más preocupante, fue el uso peyorativo que se le atribuyó a la función política, presentándola como alternativa  para el enriquecimiento personal y no como una vocación de servicio a los ciudadanos.

Me pareció poderosamente llamativo, que el homenajeado por todo un pueblo, se dedicase a mofarse de los mismos que le estaban  reconociendo. Se burlaba de nuestro acento y de nuestra forma de hablar, y como no había ninguna otra anécdota para relatar, tuvo que narrarnos la visita  a Motril de Carmen Polo, esposa del Caudillo,  la cual decía no entender el habla de los motrileños sin traductor. ¡Pobrecita ella!

Por si faltaba algo, su referencia despectiva, ofensiva y bufonesca para con el alcalde socialista que da nombre a una de las calles de la ciudad fue buen remate de feria. Y de absoluta vergüenza propia y ajena.

Entre aplausos de familiares, amigos y miembros del PP, se sentía gracioso imitando el habla de la gente del campo durante la dictadura, y aquello, más que un discurso de agradecimiento a Motril, parecía un festival del humor, una ridícula comparsa. Hablaba de Motril como si estuviese contando chistes de Lepe.

 Alguien debería recordarles a homenajeado y a Alcalde, que ambos tuvieron la suerte y la oportunidad de ser lo que son.  Esos campesinos que para ellos eran motivo de chiste, probablemente no sabían leer, porque el marido de la que necesitaba traductor, les había negado esa oportunidad.  

Por suerte, ya hace mucho que Franco no gobierna este país, ahora lo gobiernan  Socialistas y  la educación  es un derecho consolidado para todos y todas, incluso para los hijos de los inmigrantes, de los campesinos, de los pescadores, de las limpiadoras… ¡Si algunos levantasen la cabeza!

Quizás los nietos de aquellos campesinos motrileños sean hoy periodistas como él, o concejalas del PSOE como yo.

Sirvan estas líneas para dignificar y reconocer el esfuerzo de la gente humilde y trabajadora de Motril, que tuvieron que soportar la marginación de los mismos que les negaban las oportunidades de aprender y,  sin embargo, nunca recibieron una distinción.

 

 

 

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2 comentarios

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2 Respuestas a El día de las distintinciones

  1. Pingback: El Yate de Carlos Rojas « Los Maquis del Siglo 21

  2. Pilar

    ¿Que esperabas Trini corazón de un facha de armas tomar como semejante “Sr.”, que ha hecho este hombre por Motril? Cuando oí que le daban la medalla, me dio vergüenza ajena y todo lo demás que cuentas……solo es algo más de lo que nos tiene acostumbrados el PP y el Sr. Rojas, nada más.

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