Hace unos días despertábamos con la noticia de que la Banda de Música de Motril volvería a ser de nuevo una realidad. Los músicos habían ganado el juicio que mantenía en vilo a sus familias, amigos y a muchos motrileños. Es más; a algunos músicos, por desgracia, el pleito les ha costado literalmente una enfermedad.
Todo empezó hace más o menos un año. La entonces concejala de educación del PP decidió que había que renovar la Banda, entendiendo por renovación echar sin reparos a los músicos que ella consideraba incapacitados para hacer lo que hacían desde hace décadas. Entendía aquella concejala que los músicos debían ser profesionales, como si el hecho de llevar 30 años deleitándonos con buena música no fuera suficiente para demostrar que lo eran y lo son.
Entonces se sucedieron una serie de acontecimientos kafkianos: la concejalía llegó a enviar a la Policía Local para que impidiese tocar a una chica que, siendo miembro de la banda de música, había sido obligada a firmar su renuncia. Esta persecución pública nos preocupaba mucho, ¿Hasta dónde iban a llegar?
Está muy claro que el Partido Popular ha intentado acabar con la Banda de Música Municipal de Motril y sus más de 140 años de historia.
Tras la dimisión de la concejala, algunos (ilusa de mi) creímos que el Partido Popular rectificaría y daría marcha atrás en este lamentable episodio. Pensábamos que era el momento de solucionar un problema generado de la forma más torpe del mundo, gestionado con poco sentimiento y maltratando psicológicamente a personas sensibles.
Estaba equivocada. Nada más lejos de la realidad. El alcalde y la plana mayor del Partido Popular de Motril continuó con su maquiavélico plan. Prosiguió con la persecución a los músicos. De esta forma hicieron sufrir a personas mayores, jóvenes y a sus familias, que nunca han llegado a entender por qué se trata así de mal a los músicos. Mientras tanto, los responsables municipales del PP siguieron gestionando mal el problema creado por ellos mismos y malgastaron el dinero público en indemnizaciones por despidos improcedentes, incluso a aquellos músicos que no habían denunciado, a quienes, por cierto, obligaron a a firmar la ‘baja voluntaria’.
Ahora el alcalde debe rendir cuentas de nuevo y explicar a los motrileños por qué han hecho tanto daño a los músicos.
Quiero felicitar a todos los miembros de la Banda, especialmente y con mucho cariño a los mayores, que han dedicado su vida a un trabajo sin remunerar durante décadas. Algunos han crecido con la Banda. Empezaron a tocar siendo niños y hoy son jubilados. Ésto al PP nunca le ha importado porque al alcalde solo le preocupa él mismo.
He vivido esta situación muy de cerca. He estado al lado de esos músicos, grandes de edad y corazón; acompañándoles en su malestar, sufriendo con su indignación después de intentarlo todo para evitar llegar a este desenlace. He sido testigo de sus ganas de alcanzar una solución dialogada frente a la intolerancia del Partido Popular.
Acompañé en sus últimos días a un músico que desgraciadamente no pudo celebrar con sus compañeros la resolución del juzgado que redimía casi todo el daño hecho por el alcalde. Antonio Ruíz Dorizzi era un hombre bueno, pasional, entregado a la música, y que amaba la Banda Municipal tanto como para luchar hasta su último aliento. Empezó, como otros muchos, siendo un niño. Y habría muerto con el uniforme puesto si le hubieran dejado. Fue en él y en su familia en las primeras personas en la que pensé cuando conocí la sentencia favorable.
En el Partido Socialista compartimos la alegría de todos esos músicos que hoy se sienten más calmados y celebran haber ganado el juicio al Ayuntamiento.
Pero el Gobierno del PP, lejos de acatar la sentencia y reconocer su error, comienza una campaña difamatoria contra los músicos. Lanza mentiras, bulos e intentan desprestigiar de todas las formas posibles a los músicos y con ellos a nuestra Banda. Intentan vender a los motrileños una gran mentira: que todos ellos aspiran a ser músicos funcionarios . Esto es falso y debe conocerse. No podemos permitir que este bulo se extienda, porque no es verdad. Los músicos sólo reclaman sus derechos. Nunca debió suceder la cruel expulsión, la humillación pública. El problema lo creó el PP y su error, el capricho del alcalde va a costar a los motrileños mucho dinero.